Una lección de emprendimiento


El Presidente Abraham Lincoln (Hodgenville, EE UU, 1809 – Washington, 1865) nació en el seno de una familia de colonos cuáqueros. Su infancia y  juventud estuvieron marcadas por la pobreza de su familia.   En su pubertad recorrió el río Missisipi y vivió de cerca las condiciones infrahumanas que padecían los esclavos negros.

historia-sobre-abraham-lincolnCorría el año 1827, Lincoln tenía dieciocho años de edad y pertenecía a la clase social que en el Sur de Estados Unidos llamaban “Scrubs”, personas que no tienen esclavos, por lo tanto en esos tiempos no eran nadie. En una oportunidad contó la siguiente anécdota de esa época:

“Con mi trabajo habíamos logrado una cosecha regular que justificaba llevarla a vender río abajo.   Convencí a mi madre y construí una pequeña barca para transportar uno o dos barriles con los productos hasta Nueva Orleans”.

“Un día un vapor bajaba por el río, en esta zona no hay muelles en los arroyos, era costumbre que los pasajeros que estaban en los embarcaderos fueran al vapor en pequeños botes alquilados para poder subir a bordo.  Yo estaba en mi barca cuando dos hombres llegaron a la orilla en un carruaje con sus baúles y, después de examinar los botes, señalaron el mío me preguntaron: ¿Quién es el dueño?  Con modestia contesté: yo soy.   Me preguntaron: ¿Nos puedes llevar a nosotros y a nuestros baúles hasta el vapor? Claro que sí, les contesté”.

“Supuse que me darían algunas monedas y me daba mucho gusto ganar algún dinero.   Subimos todo a la barca, y los llevé remando hasta el vapor.  Abordaron, les ayudé a subir su equipaje y cuando el vapor se ponía en marcha les grité que se habían olvidado de pagarme. Cada uno sacó una moneda de su bolsillo y las arrojaron a mi vote.  Apenas lo podía creer cuando al recoger el dinero vi que eran dos monedas de medio dólar de plata”.

“Seguramente estarán pensando que era muy poco dinero, pero fue el incidente más importante de mi vida.  Apenas lo podía creer, yo un muchacho pobre, había ganado un dólar en menos de una jornada con un trabajo honrado.  El mundo me parecía más grande y mejor.  Desde ese día me convertí en un ser con más confianza y optimismo”.

He seleccionado esta anécdota de Lincoln, entre muchas, porque muestra el espíritu de una persona que se quiere superar a través del trabajo digno.  Y representa lo que muchos hemos sentido cuando ganamos nuestro primer dinero. Espero que disfrutes con este ejemplo de emprendimiento en tiempos difíciles.

Nilda Fernández Capittini. Asistente virtual certificada

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