Más que gracias……. agradecimiento

 


 

Dar las graciasSegún las estadísticas parece que cada día damos las gracias más de veinte veces. En todas sus variantes: de cara a cara, por teléfono, por correo electrónico, con SMS. Muchas de esas veces lo hacemos automáticamente, sin darnos siquiera cuenta. Pero la cuestión que hoy nos ocupa es hacernos la pregunta de ¿cuántas de todas esas veces mostramos de verdad gratitud?

En verdad, hay una gran diferencia entre dar las gracias y mostrar nuestro agradecimiento. Dar las gracias es una respuesta automática, espontánea, un convencionalismo social que por educación y por cordialidad hacemos habitualmente. Es una expresión que la mayoría de las veces se convierte en un mero formulismo.

Y hay muchos “gracias” que saben a pura hipocresía, de los que con solo oírlos ya sabemos que no cuentan con la más mínima intención de gratitud. Estos últimos son precisamente los que deberíamos evitar a toda costa.

La utilización automática de la palabra “gracias” la ha vaciado de contenido. Debemos encontrar otras formas con el fin de mostrar a las personas nuestro sentimiento de agradecimiento auténtico.

Ejemplo de ello son los pequeños detalles, mucho más eficaces para transmitir nuestros sentimientos, que las simples palabras. En realidad se trata de mostrar al otro que le estamos agradecidos de verdad y que ocupa un lugar en nuestro corazón y en nuestro pensamiento. Un recuerdo que ilustra bien esta idea: hace un tiempo atrás una amiga llama desesperada pues se le ha desconfigurado el ordenador y no conoce a nadie que pueda asistirla. Le pedimos a un técnico amigo que acuda en su ayuda. Recibimos el primer correo que ella envió una vez solucionado su problema, y ese mensaje no contenía la palabra gracias.

Por supuesto que recibir agradecimiento por algo que hemos realizado resulta agradable y vale la pena disfrutarlo. Pero no necesariamente debemos contar con ello y menos aún considerarlo imprescindible. El depender de los agradecimientos de los demás nos llevará a constantes frustraciones. Si bien la mayoría de las personas son agradecidas, también es cierto que no todas lo son y también que no todas lo son siempre.

El problema reside en que muchas personas hacen favores a los demás para que les den las gracias, es su alimento emocional, y las llena de energía. Y claro está, que cuando no las reciben, se llenan de indignación. Si las cosas se hacen por convicción, lo que nos reconfortará es la sensación de haber hecho exactamente lo que queríamos hacer, y por tanto no esperamos recibir nada por ello. Si esa gratitud nos llega……. pues la recibiremos con ilusión.

Somos muchos los que rara vez dejamos de dar las gracias, pero ¿hemos pensado cuántas veces hemos dejado de lado el agradecimiento? Pensemos en alguien que recientemente haya hecho algo importante por nosotros, y busquemos una forma innovadora de mostrarle nuestra gratitud. Lo haremos por ellos, pero también por nosotros. Agradecer es tan gratificante como recibir.

Susana Fernández Capittini. Asistente virtual certificada

 

 

 

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