La visión de un emprendedor

 

La visión de un emprendedorJohn Jacob Astor hizo su primer par de millones con el comercio de pieles y té, pero fueron los bienes raíces de Nueva York lo que lo convirtieron en el hombre más rico de Norteamérica. Invirtiendo los beneficios de una empresa en otra pasó a ser el primer millonario americano.

En el año 1830, a los 67 años de edad, había hecho el grueso de su fortuna y se dispuso a realizar un sueño que había anhelado por largo tiempo. Cuando acababa de llegar de su ciudad natal (Walldorf, Alemania) como un pobre extranjero a Nueva York se había detenido una vez en la calle Broadway para mirar una fila de edificios que acababan de construirse y que se consideraban los mejores de la calle, y había jurado que allí algún día construiría una casa más grande y mejor que cualquier otra en Broadway. Y se dispuso a llevar a cabo lo que había soñado desde entonces. Era dueño de toda una cuadra en Broadway entre las calles Vesey y Barclay con la excepción de una casa, que era propiedad de un señor de apellido Coster, un comerciante que había amasado una gran fortuna y ya estaba retirado.

Astor le hizo varios ofrecimientos por su casa pero él no quería mudarse. Astor le ofreció el valor total de su casa, que era de 30 mil dólares, y aumentó la oferta a 40 mil, pero Coster era muy obstinado. Al fin, Astor se vio obligado, en su desesperación, a revelarle su plan al vecino.

“Quiero construir un hotel”, le dijo: “Tengo ya todos los otros terrenos. Ahora usted póngale precio a su casa”.

Coster contestó que la vendería por 60 mil dólares si su esposa estaba de acuerdo y que podría verse al día siguiente por la mañana. Astor llegó muy puntual a la cita y la dama aceptó la oferta, diciendo con toda condescendencia: “No quiero vender la casa, pero somos tan viejos amigos que lo hago como un favor para usted”.

Astor solía decir con gran alegría que cualquiera podría demostrar tanta condescendencia después de recibir el doble del valor de su propiedad.

En 1904, los descendientes de Astor construyeron el Hotel Astor en el lado oeste de Broadway entre las calles 44 y 45, cuando esa zona se perfilaba como el distrito de los teatros. El Astor fue demolido en 1967 para dar cabida a la marcha del progreso, en su lugar se edificó una torre de oficinas de 50 pisos: en el N° 1515 de Broadway.

Si bien el crecimiento de Manhattan no permitió la permanencia del hotel en el lugar soñado por Astor, en el año 1931 se terminó de construir el Hotel Waldorf-Astoria sucesor del primer hotel.

Nilda Fernández Capittini. Asistente virtual certificada

 

 

 

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