La importancia de amarse a sí mismo

 

 

 

La importancia de amarse a sí mismoAutoestima, una palabra que se relaciona con lo íntimo, con sentimientos, con pensamientos y también con actitudes. No creo que exista una persona que no sepa qué es la autoestima. No es necesario dedicarse a la introspección o a observar a los demás para saberlo. ¿Y por qué todos la conocemos? Porque es lo que yo pienso y lo que yo siento sobre mí mismo. Lo que piensa o siente alguna otra persona acerca de mí, eso, nada tiene que ver con la autoestima. Muchas personas pueden admirarme y contrariamente yo me siento insignificante. A pesar de proyectar a todo el mundo una imagen de seguridad, en mi interior estoy temblando y lleno de dudas. Puedo colmar las expectativas de los demás, y sin embargo sentir que mi vida es un fracaso.

La autoestima es nuestra autoevaluación que puede provocar en nosotros aprobación o desaprobación. La autoestima crece de a poco, cada tanto se actualiza y siempre está “en línea”.

La autoestima posee diferentes caras con determinada autonomía. ¿Qué significa esto?, pues que puede variar en distintos planos: intelectual, afectivo, laboral, sexual, corporal. Podemos poseer una buena autoestima en el terreno afectivo y por el contrario ésta ser frágil en lo laboral. Lo que obtengamos en un sector muchas veces provocará consecuencias en los otros.

Hay una cierta similitud entre las personas con baja autoestima y las soberbias: ambas no soportan la crítica, pues esto les hace peligrar lo que tienen.

La baja autoestima tiene aspectos beneficiosos, dado que la modestia nos permite aceptar a los demás con sus diferentes puntos de vista. El punto opuesto lo obtiene una elevada autoestima, por un lado porque hace que un individuo no escuche al entorno, y por otro, a pesar de sobrellevar mejor los fracasos, siempre los atribuirá a causas ajenas a él. Es la clase de persona que suele rodearse de aduladores, lo que penosamente lo llevará a perder contacto con la realidad.

Frente a una acción precipitada, me doy cuenta luego que podría haberla evitado. Y siento un malestar. Pero no sé, ¿es culpa o vergüenza? Cuando siento culpa, incide mi autocrítica, puedo solucionarlo pidiendo disculpas. Al sentir vergüenza entra en juego el qué dirán, tanto los otros como lo que diré yo de mí mismo. La vergüenza pertenece a lo más íntimo, a la dimensión del ser. En tanto que la culpa pertenece a la dimensión del hacer.

Por ello es que la vergüenza ataca las raíces de la autoestima de forma más agresiva que la culpa. El otro rostro de la vergüenza es el orgullo, característico de una autoestima lograda.

Tener una buena autoestima nos permite aceptarnos a nosotros mismos y vivir la vida de forma plena. Si quieres mejorar tu autoestima, aquí tienes algunos consejos para empezar:

  • Deja de tener pensamientos negativos sobre ti mismo.
  • Ponte como objetivo el logro en vez de la perfección.
  • Considera los errores como oportunidades de aprendizaje.
  • Prueba cosas nuevas.
  • Identifica lo que puedes cambiar y lo que no.
  • Fíjate metas.
  • Siéntete orgulloso de tus opiniones e ideas.
  • Colabora en una labor social.
  • ¡Haz ejercicio!
  • Pásatelo bien.

Nunca es tarde para construir una autoestima positiva y sana.

Susana Fernández Capittini. Asistente virtual certificada

 

 

 

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