Flexibilidad: el camino para sentirnos más a gusto

 

Flexibilidad: el camino para sentirnos más a gustoMuchas veces nos hemos hecho la pregunta de lo que realmente es esencial en nuestras vidas para lograr la felicidad. Y siempre salen las miles de veces repetidas palabras como ¿salud?, ¿dinero?, ¿amor?, ¿optimismo?…….. a decir verdad nunca me han convencido del todo, hasta que una idea ha captado mi interés: “la flexibilidad”. Si no se es flexible, imposible ser feliz, imposible atrapar la paz cotidiana. Cambiemos nuestra manera de ver las cosas, ni todo blanco ni todo negro, sino con matices, bellos matices que muestran todas las paletas de los pintores.

Todos experimentamos siempre la sensación de que tenemos razón, y esto suele ser, según palabras de Paul Watzlawick: “Tienes toda la razón…. desde tu punto de vista”. Y por eso intentamos imponer a los demás nuestras ideas, y a veces con demasiado énfasis.

En cuanto seamos conscientes de las cinco características que poseen nuestras certezas, nos daremos cuenta de lo ridículo que suele ser muchas veces nuestro empedernido convencimiento.

Nuestros esquemas mentales son:

1. Relativos. Lo que pensamos depende de nuestro lugar de nacimiento. Las religiones son otro claro ejemplo.

2. Rígidos. Pensamos en blanco y negro. Desde niños nos han mostrado por medio de los cuentos, que sólo hay malos y buenos. Y a pesar del crecimiento seguimos pensando así. Tenemos la capacidad de matizar, pero a nuestro cerebro le gusta más tener todo ordenado. Los matices son los que nos impiden encasillar, y por lo tanto nuestras neuronas empiezan a mostrarse incómodas, pues lo que menos soportan es la duda. Por lo tanto siempre elegimos las certezas. Para salir de dudas, lo sabio es ¡salir de certezas!

3. Limitados. La especie humana tiene cierta dificultad para ver la limitación de su propio cerebro. Nuestras neuronas no pueden entender algo que no hayan visto antes. ¿Acaso podemos lograr imaginar que antes del Big Bang no existía el espacio ni el tiempo?

4. Invisibles. Muchos de nuestros valores y creencias, como son compartidos con el resto de individuos de la sociedad, no son visibles. Siempre notamos que nos falta algo, y creemos que está en el futuro, y por eso siempre estamos detrás de él. Por lo tanto no revisamos nuestras creencias porque simplemente muchas veces son invisibles.

5. Blindados. Los tozudos siempre suelen ser los demás, los vemos siempre más rígidos e inflexibles que a nosotros mismos. Tomemos un ejemplo para probar nuestra propia rigidez. Preguntémonos de cuántas formas podríamos terminar esta frase: “A mí no me podrían convencer de….” Por ejemplo: de que mi objetivo no es el que me conviene….

Después de jugar un rato con esta frase descubriremos con cuántas inquebrantables certezas vivimos.

Qué complicado resulta entendernos los unos con los otros. Y es que somos como armaduras de certezas chocando entre nosotros. “La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo”, decía Napoleón.

Ser flexible con los demás no significa ser sumisos ni doblegarnos. Significa, de entrada, respetarnos. Y a partir de aquí, a veces, llegar a entendernos.

Susana Fernández Capittini. Asistente virtual certificada

 

 

 

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