Con humor es más sencillo


Mi experiencia con el humor viene ya de hace tiempo. Siendo niña, el recuerdo es de mi mal humor al enfrentar cada día. No era que esta actitud me hiciera feliz, todo lo contrario, lo único que lograba era contagiar ese estado desagradable a todos los que ya estaban sentados, listos para desayunar. A esa edad, no sabemos muy bien qué es lo que estamos haciendo para que nos miren de ese modo. Hasta que un día,  ante esta actitud, que se había transformado en un hábito,  mi madre, sabiamente me la hizo notar  y  “me invitó” a abandonarla por el bien de toda la familia. Fue uno de mis primeros esfuerzos en el camino hacia “pulir” mi personalidad.

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Con humor es más sencillo

Me costó, ¡por supuesto que me costó!, pero, al mismo tiempo, me beneficié con las sonrisas y la alegría de todos mientras compartíamos la mesa.

A medida que fue pasando el tiempo, comprobé que cuánto más cordial es nuestra actitud hacia los demás, mejor somos acogidos y recibidos. En cualquiera de los medios que frecuentamos, ya sea por temas laborales, estudios, negocios o entre amigos, las  relaciones, humor mediante,  se hacen más fluidas y ayudan a derribar barreras para hacer más llevadero el día a día.

Los primeros en beneficiarnos seremos  nosotros mismos. Aplicando el humor en nuestra propia persona y aprendiendo a reírnos de nosotros mismos, lograremos no ser tan duros cuando caemos en un error, sino más bien, deberíamos abandonar la costumbre de castigarnos y aceptar con humildad  nuestras propias limitaciones, alejando además, todo tipo de frustraciones.

Por supuesto, no podemos utilizar el humor de cualquier manera, siempre tendremos cuidado de agregarle un poco de alegría y de dulzura, al mismo tiempo que  le restaremos sentimientos tales como el desprecio, el odio o el sufrimiento.

En el entorno laboral es cuando más nos alegramos al recibir la visita “del señor humor”. Muchos piensan que si nos reímos cuando trabajamos lo haremos peor o con menos interés que cuando lo hacemos estando serios. ¡Qué va! – como diría mi madre- ¡con humor hasta lo pesado se torna liviano!

Por otro lado, no puedo dejar de mencionar  el ya sabido  papel importante que desempeña  la inteligencia  en el humor.  Ella es la que nos permite cambiar lo negativo en positivo, lo difícil en fácil y el fracaso en aprendizaje.

Susana Fernández Capittini. Asistente virtual certificada

 

 

 

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